#NiUnaMenos: Formosa se sumó a la marcha contra la violencia de género

Hubo movilización y un paro de mujeres en diferentes ciudades del país

Este miércoles el país se movilizó una vez más a través de la consigna #NiUnaMenos; hubo marchas y un paro de mujeres en diferentes ciudades del país. Aquí en Formosa, las mujeres también se sumaron a la convocatoria y concretaron una movilización que tuvo su concentración en la plaza San Martín.

Gilda Mora, hermana de una víctima de femicidio, y exhortó a todas las mujeres “a denunciar cuando están siendo violentadas, ya sea en forma verbal o física”.

Antonia Luisa Mora tenía 38 años cuando su concubino le asestó tres puñaladas certeras que le provocaron la muerte y que dejaron huérfanos a tres menores de edad. El cruento hecho de femicidio ocurrió el 3 de marzo 2011 en la localidad de Comandante Fontana. Por el hecho, el concubino de Antonia fue sentenciado por la Justicia provincial a 13 años de prisión, pero “sólo purgó cinco y ahora, lamentablemente, ya está afuera, con libertad condicional”, expresó con pesar la hermana de la víctima.

Gilda remarcó: “Me sumo a la movilización de #NiUnaMenos junto a mi familia, con mis hijos, mis hermanas, amigos, sobrinos y primos. Entre todos hicimos una gran convocatoria en reclamo de no más violencia, no más muertes, y para que las mujeres se animen a hablar y a denunciar cuando están siendo violentadas física y verbalmente; que se animen y, fundamentalmente, para que no pase más lo que le pasó a mi hermana”.

Antonia Mora era de Comandante Fontana, lugar donde vivió por casi 20 años junto al que era su pareja, con quien tuvo tres hijos. “Ella se separó del esposo y conoció a un viudo con quien se acompañó por el lapso de un año, año y medio más o menos… Y por celoso o lo que fuese, él le quitó la vida de 3 puñaladas. Esto ocurrió hace cinco años atrás y, lamentablemente, hoy el hombre ya está afuera, con libertad condicional. Y eso es lo más triste y grave de la Justicia”, remarcó Gilda Mora.

“Por miedo le pasó esto a mi hermana, porque ella ya venía siendo violentada verbal y físicamente. Y por temor, no se animó a denunciar, temía represalias contra sus hijos”, dijo para instar a otras mujeres a denunciar y así evitar que “vuelva a pasar a otras lo que le pasó a mi hermana y lo que pasamos nosotros como familia”.

Cuando el agresor se muestra…

Silvia Cartamán es contadora, tiene 40 años y en el mes de julio de este año fue protagonista de un verdadero infierno cuando fue atacada por el que era su pareja. Hoy se encuentra en franca recuperación, acompañada por familiares, amigos, con apoyo profesional y religioso.

En diálogo con La Mañana, con mucho dolor recordó lo vivido aquel 11 de julio. “Yo salía con un chico, lo conocía desde hacía mucho pero no sabía de su vida. Pasó lo que pasó y hubo situaciones previas. Hubo varios indicios pero yo los tomé como que esa era su forma de ser, su carácter como quien dice… Pero lo que me asustó mucho y me llevó a decir que no era normal su forma de actuar fue lo ocurrido en julio, cuando puse a cargar un celular en la CPU y días antes él me había dicho que no lo haga porque le abrían las ventanitas de la pantalla”, memoró para narrar que “ese día nos levantamos al mediodía y por eso comenzó el problema. Se enojó muchísimo, me empujó en varias oportunidades: contra la cama, contra la pared, contra unos bafles… la segunda vez también fue contra la pared, en el pasillo de su departamento, y me tuvo así todo el día, desde el mediodía hasta las 19, con agresiones. Y lo único que hice fue quedarme callada y tranquila y decir que era por mi culpa y que no lo volvería a hacer. En todo momento traté de que él se tranquilizara y nunca me puse en la misma situación de querer enojarme o molestarme porque sabía que sería peor, pero no sé… Nadie podría imaginarse la persona que yo vi ese día, lo que viví, cómo es él y cómo se puso”.

Ante hechos de violencia de género, instó a otras mujeres a “alejarse… eso es lo mejor. Hay comportamientos que no son normales en una persona. Y cuando uno ve eso, lo mejor es alejarse y no creer que no te va a pasar”. El caso de Silvia Cartamán fue conocido a través de su divulgación en las redes sociales y porque el presunto agresor era una persona conocida: Eugenio “Yaca” Mussano, que se encuentra prófugo de la Justicia provincial y con pedido de captura.

En la actualidad, Silvia se encuentra saliendo adelante “con ayuda de mi familia, de amigos, con la de la psicóloga y psiquiatra, con la ayuda de Dios y con los hermanos de la iglesia a donde voy. Al principio cuesta… como que uno quiere salir pero no sabe cómo y de a poquito se va saliendo. Pero es necesaria no sólo la ayuda de la familia sino de los profesionales. Sola no hubiese salido”, aclaró para pedir finalmente a la sociedad en su conjunto que “hablen con los hijos en las casas, las escuelas y colegios porque vivimos en una sociedad con mucha violencia, donde no hay tolerancia y las cosas están mal”.

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