Cuando la verdad es idéntica a la mentira

La Real Academia Española incorporará el sustantivo “posverdad” al diccionario
El director de la RAE, Darío Villanueva, explicó que el término se refiere a aquella información o aseveración “que apela a las emociones, creencias o deseos del público” en lugar de a hechos objetivos. Y dijo que su aparición es “interesante a la vez que preocupante”.
Donald Trump y Mauricio Macri, dos cultores de la posverdad.
Donald Trump y Mauricio Macri, dos cultores de la posverdad. 

“La era de la posverdad. Qué tremenda definición para los tiempos actuales”. La frase de la escritora Luisa Valenzuela, pronunciada cuando inauguró la pasada Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, aún resuena con la fuerza de un neologismo que se multiplica en los medios de comunicación y en las redes sociales desde que Donald Trump asumió la presidencia de Estados Unidos. El término original en inglés, post-truth, tan de moda en estos días, fue elegido palabra del año en 2016 por el prestigioso Diccionario Oxford. Y se devora el presente de tal forma que parece caer en él como quien lo hace en un abismo negro. La Real Academia Española (RAE) ha decidido incorporar el sustantivo “posverdad” en la versión en línea del Diccionario de la Lengua Española (DLE), prevista para diciembre de 2017, según anunció ayer el director de la RAE, Darío Villanueva, durante su conferencia magistral titulada “Verdad, ficción, posverdad. Política y Literatura”, que pronunció en Madrid.

Aunque todavía no arriesgó cuál será la definición que dará el diccionario sobre el vocablo posverdad, Villanueva subrayó que se refiere a aquella información o aseveración que no se basa en hechos objetivos, “sino que apela a las emociones, creencias o deseos del público”. El director de la RAE precisó que en la base de datos de la Academia la palabra aparece con registros que se remontan a 2003. El término en inglés lo habría usado por primera vez en 1992 el dramaturgo y novelista serbio-estadounidense Steve Tesich (1942-1996) en las páginas del ensayo The Nation. En 2004 recogió el guante el sociólogo norteamericano Ralph Keyes en su libro The Post-Truth Era. Dishonesty and Deception in Contemporary Life (La era de la posverdad. La deshonestidad y el engaño en la vida contemporánea). Luego el periodista Eric Alterman acuñó el término para referirse a la política de George W. Bush como “la presidencia de la posverdad” por el modo en que manipuló los atentados a las Torres Gemelas en 2001. La expresión resurgió por obra y gracia de Donald Trump, otro político republicano. En septiembre del año pasado, The Economist le dedicó un artículo de tapa al entonces candidato presidencial, bajo el título Art of the Lie. Post-Truth Politics in the Age of Social Media (El arte de la mentira. La política de la posverdad en la era de los medios sociales). La primera mención documentada en español se atribuye al escritor Luis Verdú, en su libro El prisionero de las 21.30, publicado en 2003.

En un artículo de Diego Ezequiel Litvinoff, sociólogo y docente de la UBA, publicado en este diario en la edición del pasado 15 de febrero, advierte acerca de los equívocos que puede suscitar el uso y abuso de este sustantivo. “Como sucede ante la aparición de todo neologismo, conviene preguntarse hasta qué punto responde a una necesidad de expresión lingüística que no encuentra eco en los conceptos preexistentes, o si la pereza intelectual de sus propagadores interpreta como si fueran novedosos ciertos sucesos arraigados en largas tradiciones, cuya omisión oblitera la comprensión de los matices que ofrece la situación presente. Si esto último fue lo que sucedió cuando las contradicciones de la modernidad, que el neoliberalismo exacerbó a fines del siglo pasado, fueron erróneamente leídas como las del inicio de una nueva era, posmoderna, no sorprenderá encontrar la misma estrechez de miras en quienes también anteponen el prefijo ‘pos’ al concepto de verdad para indicar su supuesta superación”, plantea Litvinoff.

El director de la RAE aseguró que el concepto, aparecido en el contexto de la globalización, es “interesante a la vez que preocupante”. En su conferencia, Villanueva repasó algunos antecedentes históricos, políticos y literarios de la “posmoderna o transmoderna” posverdad y subrayó el potencial de la retórica para “hacer locutivamente real lo imaginario, o simplemente lo falso”, que entronca directamente con la sentencia de que “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”. La posverdad, cultivada con desfachatez por Mauricio Macri y Trump, esteriliza el mundo de las ideas con odios, muros y represión.

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