SEPTUAGENARIA PASÓ MÁS DE UN AÑO Y MEDIO ESPERANDO QUE EL PAMI LE DÉ UNA SILLA DE RUEDAS

Finalmente, el Ministerio de Desarrollo Humano formoseño le entregó una, en forma inmediata, ante la solicitud de familiares. Un nuevo caso de abandono de la obra social nacional

Llegar a la tercera edad sin problemas de salud es un privilegio de muy pocos. En la mayoría de los casos, los abuelos tienen permanentes y continuas necesidades sanitarias que tienen que ver con medicamentos, estudios médicos, internación, traslado o elementos de ortopedia. Para llegar a una vejez “segura y tranquila” los trabajadores realizan aportes previsionales durante toda una vida, sin embargo, la realidad demuestra que ser afiliado del PAMI es lo mismo que estar “abandonados”, como lo expresan ellos mismos.

Días atrás, una abuela de 73 años, víctima de una trombosis por la cual le amputaron una pierna, recibió una silla de ruedas que consiguió ante la solicitud de sus familiares al Ministerio de Desarrollo Humano de la provincia, luego de esperar en vano por más de un año y medio que el PAMI, entidad correspondiente, se la otorgara.

Se trata de la afiliada Adriana Romero, de 73 años, que vive en el barrio Mariano Moreno. Ante la entrega de la silla de ruedas por parte de la cartera de salud provincial, expresó: “Estoy muy contenta y emocionada por tener una silla de ruedas, ahora voy a poder ir a pasear y moverme con más seguridad. Solo las personas que estamos en esta situación sabemos lo necesaria que es para nosotros tener una silla de rueda en condiciones, no solo para poder movilizarnos sino también permite ser más independientes y hacer las cosas que queremos dentro de nuestras posibilidades”.

De esta manera agradeció al Gobierno de la Provincia y al ministerio de Desarrollo Humano de Formosa por “darme la posibilidad de que yo hoy pueda tener mi silla de rueda nueva y en condiciones para poder moverme en ella”.

“Oídos sordos”

Para la mayoría de los afiliados del PAMI contar sus padecimientos y solicitar ayuda, es “como hablarle a oídos sordos”.  Como consecuencia, cada día se presentan nuevos casos de afiliados que acuden al sistema público de salud para encontrar respuestas a sus necesidades ante la negativa de esta obra social nacional.

Patricia Vangertel es la hija de Adriana Romero y quiso aportar su visión de la experiencia que le tocó vivir a su madre. “Mi madre está en silla de ruedas; por una trombosis tuvieron que amputarle la pierna izquierda y desde entonces necesita de este medio de movilidad.  Su obra social es el PAMI, a la cual solicité hace un año y medio una silla para ella porque la que tiene es prestada y ya no da más, teníamos que cambiarla sí o sí. Ésta que tiene ahora está muy deteriorada y le da miedo salir a la calle por temor a caerse o que se rompa definitivamente”.

“Estuvimos esperando la respuesta del PAMI con respecto al pedido de una silla de rueda nueva  pero nunca nos dieron, nos tuvieron siempre dando vueltas con muchos pretextos y al final nada. Viendo que no nos daban una solución, solicité al ministerio de Desarrollo Humano de la provincial una silla adecuada para mi madre, y en pocos días me la dieron sin vueltas y sin ningún pretexto”, agradeció.

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