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“Sin presupuesto no hay políticas de igualdad”

Entrevista a la española Noelia Vera, periodista, diputada de Podemos y militante feminista

Cree que en España el feminismo está en un punto de inflexión, que dejará de ser algo minoritario y que “este movimiento es imparable”. Aquí, analiza el rol de las periodistas en el 8M y cuenta cómo es hacer política antimachista.

Vera evalúa que la participación masiva en el 8M se debió, también, a que “la pobreza tiene rostro de mujer”.
Vera evalúa que la participación masiva en el 8M se debió, también, a que “la pobreza tiene rostro de mujer”. 
Imagen: Sandra Cartasso

“Me parece una barbaridad que el aborto no sea legal aún en Argentina. Que no tengan derecho sobre su propio cuerpo para mí es impensable. Me alegro de que acá se esté dando por fin el debate, pero viene muy tarde, evidentemente. Si a las mujeres nos quitan la posibilidad de decidir sobre nuestro propio cuerpo, ¿de qué igualdad estamos hablando?”, dice Noelia Vera, joven periodista española y diputada de Podemos, en una entrevista con PáginaI12, donde cuenta sobre el impacto de las movilizaciones del 8M en España, y el rol fundamental para el éxito de la gran convocatoria que tuvieron periodistas, sobre todo, las más conocidas y famosas, que lograron que los reclamos del feminismo perforen las pantallas. Y también habla sobre la discriminación hacia las mujeres en la política y en los medios, sobre las políticas de ajuste que impactan –como acá– mayoritariamente sobre los cuerpos feminizados: “Llevamos ya unos años de crisis económica y en nuestro país, y creo que en Argentina como en otros países también, la pobreza tiene rostro de mujer”, afirma Vera.

“El 8 de marzo lo ha cambiado todo en España. Lo que vivimos ese día fue un punto de inflexión en el que por fin el feminismo está dejando de ser una cosa minoritaria de mujeres más o menos politizadas, más concienciadas, o que formamos partes de organizaciones sociales o políticas y se va transversalizando”, dice. La marea feminista trasciende fronteras. “Las mujeres estamos ya muy cansadas del trabajo invisible, de cuidar a nuestros mayores y a nuestros hijos sin una remuneración y absolutamente nada. Este movimiento es imparable”, se entusiasma. 

Vera es parte de la renovación de la política en España, que surgió a partir del movimiento de los indignados o 15M en 2011. Viene de los medios de comunicación, donde, denuncia, las mujeres ocupan lugares secundarios. No es la primera vez que visita la Argentina: estuvo hace un par de años, invitada para hablar sobre medios y leyes mordaza. Y en 2009, vivió 8 meses en Buenos Aires para hacer una pasantía para la agencia de noticias internacional EFE. Tiene 32 años. A veces, le cuesta que en el Parlamento español la escuchen porque desde los partidos tradicionales, señala, hay quienes la descalifican por su edad y por ser mujer, en ese mundo, el de la política, que sigue siendo tan machista. Pero ella redobla la apuesta y le pone género femenino a palabras que nunca antes se nombraban con una “a” al final, como “portavoza” para referirse a la máxima autoridad del bloque parlamentario, porque en Podemos, ese lugar, que siempre fue coto de caza masculino en otros espacios políticos, lo ocupa una mujer, Irene Montero. Hablar de “portavoza”, causó gran escándalo en España y a ella le divierte.  “Hay que dar también la batalla del lenguaje”, dice Vera. 

Pasaron pocos días de la marcha del 24 de marzo, y todavía siente en el cuerpo la emoción haber caminado junto a las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, por las calles de Buenos Aires, con una delegación de su partido recién llegada al país y encabezada por su líder Pablo Iglesias. 

–Y estamos absolutamente conmovidos porque también nosotros tenemos un debate sobre la recuperación de la memoria histórica y ahí sí estamos a años luz de lo que se ha conseguido en la Argentina. En España es tabú, prácticamente no se puede hablar del tema. El común del pueblo español ni se lo plantea, lo ve como una cuestión de venganza, de remover nuestras heridas, cuando todavía tenemos a muchísimos compañeros enterrados en las cunetas, sin identificar sus cuerpos ni sepultados de forma digna. Nos llamaba la atención cómo una vez más aquí se rompe la brecha generacional. En la marcha había críos pequeños, adolescentes, familias enteras, honrando a los 30 mil desaparecidos de forma completamente intergeneracional. Para nosotros ahí es donde está la clave. Hace pocos días en el Congreso intentamos derogar la reforma de la amnistía para que se puedan juzgar los crímenes del franquismo pero el Partido Socialista y el Partido Popular lo han impedido y seguimos en la lucha. 

La charla transcurre en una de las mesas del patio del Monasterio de Santa María de Siena, en la esquina de Viamonte y San Martín, donde ya el café cerró, va cayendo la tarde, y el lugar, así, solitario, permite el diálogo sin bullicios, bajo los árboles, una escenografía infrecuente en pleno microcentro porteño .    

Ella, como periodista, participó del activismo del movimiento #LasPeriodistasParamos que dice, fue, fundamental para generar la masividad que finalmente tuvieron las marchas del 8M en España.

–¿Qué es el movimiento #LasPeriodistasParamos?

–El Paro de Mujeres se convocaba para todo el día pero también había la opción de hacer huelga de dos horas a la mañana y dos horas a la tarde. La discusión mediática fue muy grande porque determinados medios de comunicación quisieron instalar que eran Podemos y Pablo Iglesias quienes estaban detrás de la organización de todo ese movimiento, algo que finalmente se demostró, por la multitud en las calles, que no era así. Las periodistas con caras más visibles, más cercanas a la gente por sus programas de televisión, al principio también eran de las que pensaban eso. Pero fue tal la presión sobre todo de las trabajadoras de Radio y Televisión Española, que es nuestra radio y tv pública, y de diferentes medios de comunicación,  de diferentes ideologías, que fueron un punto clave para la transversalización de ese día. Y para que finalmente esas periodistas más conocidas, tuvieran también que parar ese día, casi obligatoriamente porque sus redactoras se habían ido y no quisieron hacer los programas. 

–¿En canales públicos y privados?

–Si, de todo tipo de corte ideológico. Eso fue lo más maravilloso. Fue la primera vez que quizás el movimiento feminista traspasó la pantalla. Hace muchos años que no se notaba una huelga en lo mediático. Participaron muchos colectivos de trabajadoras de todos los sectores, pero quizás las periodistas lograron visualizar más el movimiento. 

–¿Por qué se manifestaron?

–Nos manifestamos por demasiadas cosas. Es cierto que se está dando el debate sobre género, igualdad y feminismo a nivel internacional, pero en relación con la política española ha sido un año muy intenso porque se ha negociado en el Congreso de los Diputados el Pacto contra la Violencia Machista. Era la primera vez que todos los partidos políticos, de derecha e izquierda, se intentaban poner de acuerdo en un consenso para erradicar la violencia machista y los feminicidios. Es cierto que en España se han hecho políticas de igualdad y se han producido ciertos avances sobre todo en la época del Partido Socialista, pero el problema es que no se ha hecho ningún tipo de inversión presupuestaria. Sin presupuesto es imposible aplicar políticas de igualdad que sean eficaces. La derecha en nuestro país ha desmantelado absolutamente todo tipo de políticas sociales y de inversión presupuestaria, incluidas las que apuntan a enfrentar la violencia machista. Ese Pacto incluye cientos y cientos de medidas. Nosotras, las diputadas de Unidos Podemos, tuvimos que tomar una decisión que fue muy criticada por la sociedad y el Partido Popular, en el Gobierno, pero muy aplaudida por los colectivos feministas y sociales. No apoyamos ese Pacto. 

–¿Por qué no lo votaron?

–Nos quedamos solas tomando esa decisión y lo hicimos por varias razones: porque no hay inversión presupuestaria, no hablan de violencias machistas en plural, que para nosotras es fundamental. Ese Pacto considera violencia machista en el ámbito de la pareja, pero no tiene en cuenta el acoso sexual, ni las agresiones sexuales. Y no contó con ningún tipo de participación de los colectivos feministas que son los que han puesto el tema en la agenda, ni incluye medias que supongan el acompañamiento no solo policial o judicial, sino psicológico tanto para las mujeres víctimas como a sus hijos y su familia. Y por último, no es feminista, porque no apunta a erradicar la desigualdad, que nos han traído hasta este punto. Creo que ha sido uno de los factores por el cual tantas y tantas mujeres salieron a la calle el 8M. Ese ha sido el caldo de cultivo. Y la otra cuestión que alimentó que las mujeres saliéramos a la calle de esa forma tiene que ver con las políticas de cuidado y de precariedad. Llevamos ya unos años de crisis económica y en nuestro país, y creo que en Argentina como en otros países también, la pobreza tiene rostro de mujer. Las mujeres hemos sido las que sufrimos las políticas de precariedad y austeridad de forma más agresiva en este período de diez años: tenemos una brecha salarial en torno al 23 por ciento. 

–¿Y que proponen desde Unidos Podemos?

–Estamos presentando una batería de propuestas que tienen que ver con lo económico, con la erradicación de la desigualdad, que es el principal problema. Las mujeres tenemos el mayor porcentaje de trabajos precarios y parciales, las jubiladas tienen un haber que no supera los 400 euros y es bajísimo. Todo esto ha alimentado la convocatoria del 8 de marzo. Y por primera vez se rompió algo, que para ustedes es más común, y es la brecha generacional. Era maravilloso ver por primera vez en la calle a mujeres muy mayores, que no había trabajado fuera de su hogar por dedicarse a los cuidados, con niñas pequeñas y adolescentes universitarias, luchando juntas. Eso no se había visto nunca en España y el feminismo lo ha conseguido. 

–¿Por ser mujer y joven has vivido situaciones de discriminación en la política? 

–Acabas de dar una clave importantísima. Nosotras decimos portavozas en reivindicación del lenguaje inclusivo y eso llevó a mucha ridiculización. Es una figura que nunca se había feminizado. Tiene la función de dirigir el grupo parlamentario, es la máxima autoridad. Por ser mujeres y jóvenes, el paternalismo con el que se nos trata unido al machismo es una cosa absolutamente infame. La ridiculización constante, el “niña, quítate tú, que yo llevo tantos años y se de lo que hablo”, “niña, tú estás ahí porque has tenido una relación con fulanito o con menganito”. En las tertulias de televisión se ve cómo no solo intentan silenciarnos, al afirmar que somos ridículas o no tenemos ningún tipo de capacidad para estar ahí. Notamos también la agresividad en las redes sociales, donde no hay argumentos políticos sino insultos sobre nuestros cuerpos, nuestra forma de vestirnos, de relacionarnos con los hombres, nuestra identidad sexual. Todo eso lo vemos día a día. En Podemos, no hay un acto público que hagamos en el que no haya mínimo un 50 por ciento de representación femenina, hablando de lo que sea, no tienen que ser exclusivamente temas de feminismo y políticas de igualdad, podemos hablar de políticas económicas o judicial. Queremos que haya paridad en las mesas de trabajo. 

–¿Y qué pasa en los medios? Los monitoreos de noticias, en España como en Argentina, muestran que los sujetos de las noticias son mayoritariamente masculinos, también las voces expertas que se entrevistan y quienes ocupan los lugares de decisión. 

–Tienen que haber paridad también por lo menos en la radio y televisión públicas. Ya hablaremos de las privadas, que es mucho más difícil cambiar. Tenemos un Protocolo de Igualdad que tiene que aplicarse en RTVE y no se cumple. Lo único que hacen es dedicarle un día a la semana en el que en las tertulias son todas mujeres. Eso no me ayuda. Yo no necesito a cinco mujeres hablando en una mesa sobre temas domésticos. Eso no es la cuota de pantalla ni la igualdad. Hay que legislar a favor de eso y evidentemente se va a lograr un efecto contagio. Y en el periodismo lamentablemente el papel de la mujer ha sido la de presentadora, con ciertos cánones de belleza representativos de no sé qué sociedad, y cuando ves las redacciones, están absolutamente llenas de mujeres invisibles. Y luego a las tertulias, que son nuestros programas de debate político, van los hombres a hablar de política y cosas serias. Hay que partir de los medios públicos y espero que se tenga un efecto contagio.

Posted in: NACIONALES, SOCIALES

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