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Para hacerlo astillas

Miles de trabajadores del Astillero Río Santiago, que reclamaban ser recibidos por la gobernadora Vidal en defensa de su fuente de trabajo, fueron reprimidos con balas de goma y gases lacrimógenos. “Quieren cerrarlo con los argumentos del FMI; nosotros defendemos la soberanía”, denuncian los gremios

La jornada había empezado mal, porque el gobierno bonaerense suspendió sin dar explicación alguna una reunión paritaria, pero terminó peor cuando más de tres mil manifestantes, en su mayoría trabajadores del Astillero Río Santiago, fueron reprimidos con balas de goma y gases lacrimógenos cuando reclamaban, ante la sede de la gobernación, ser recibidos por “un funcionario de rango”. Como viene informando PáginaI12, los 3300 trabajadores del astillero denuncian desde hace más de un año el vaciamiento de una empresa nacional considerada “un emblema de la soberanía”. El titular de ATE Ensenada, Francisco “Pancho” Banegas, le dijo a este diario, al comienzo de la marcha: “Queremos que nos reciban, que la gobernadora (María Eugenia Vidal) nos dé una muestra de sensibilidad”. Como toda respuesta, fueron reprimidos con un saldo de al menos quince heridos, algunos de balas de goma, y cinco detenidos, que fueron liberados anoche a última hora. 

La caravana partió a los 8 de la mañana, desde la puerta del astillero, en Ensenada, y la primera parada fue en la subida a la Autopista Buenos Aires-La Plata, donde se realizó un corte de ruta de más de dos horas y media. Los cánticos fueron calentando la mañana fría y los manifestantes recibieron el apoyo popular durante todo el recorrido. “Vamos compañeros, hay que poner un poco más de huevo, el astillero es nuestro y no se vende, se defiende”. 

Se hizo un acto breve en el que hablaron Banegas, Hugo “Cachorro” Godoy del consejo ejecutivo de la CTA Autónoma, y el titular de ATE provincial, Oscar de Isasi, quienes coincidieron en que “la lucha del astillero hoy está a la vanguardia de la defensa de las fuentes de trabajo de los trabajadores del Estado y por eso estamos organizando una jornada nacional de lucha para el 12 de septiembre próximo”, en el Día de la Industria Naval. Se realizarán actos, marchas, asambleas y medidas de fuerza en todo el país, con el apoyo de trabajadores de otras empresas del Estado y también del sector privado. Los manifestantes comenzaron luego una larga caminata, por Diagonal 74, hacia el centro de la ciudad de La Plata. Una de las paradas más ruidosas se hizo sobre la calle 8, entre 45 y 46, con epicentro en la parte posterior del edificio donde funciona el Ministerio de Economía, que fue virtualmente “bombardeado” con petardos y bombas de estruendo durante más de media hora. Alguien comentó con ironía: “Peor es lo que dijo (el presidente Mauricio) Macri sobre su idea de dinamitar el astillero”. 

Los cánticos se fueron endureciendo y apareció el que fue un “hit” durante las movilizaciones de 2001: “Que se vayan todos, que no quede ni un solo”. Y otro que finalizaba con un claro mensaje hacia el gobierno de Cambiemos: “Para echar a estos gorilas a la…”, frase coronada con uno de esos insultos que Carlos “El Negro” Fontanarrosa consideraba “únicos e irreemplazables” por ningún otro vocablo elegante. 

La próxima parada de la marcha fue en 7 y 47, cerca de la sede del Rectorado de la Universidad de La Plata, donde se realizaba el velatorio de María Isabel Mariani, Chicha, fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo. El homenaje de los trabajadores del Astillero Río Santiago fue brindarle un minuto de aplausos a la memoria de una de las personalidades más destacadas en la defensa de los derechos humanos en la Argentina. Así, la multitud fue llegando al objetivo central, la sede de la gobernación, en calle 6, entre 51 y 53. Luego de dar un rodeo por las calles aledañas, la multitud se ubicó frente a la puerta de ingreso principal y los reclamos fueron atronadores, con eje en el ya reivindicado “que se vayan todos”. 

La situación era tensa y se agravó cuando un móvil policial atropelló, sin consecuencias graves, a un joven manifestante (ver aparte). Comenzaron las hostilidades cuando dos personas se separaron de la manifestación e intentaron romper los candados de la casa de gobierno. Ante esa situación, hubo una rápida respuesta represiva, que comenzó con camiones hidrantes y con el desplazamiento de los “cabeza de tortuga”, que desde el interior de la sede gubernamental arrojaron gases lacrimógenos. En forma inmediata, por la calle 6 y avenida 7, avanzaron siete formaciones en fila de la policía creada y formada para reprimir la protesta social. Como resultado de los hechos de violencia policial, quince manifestantes resultaron heridos y al menos cinco fueron detenidos: Danis Rubén Bilardo, Leonardo Daniel Nieva, Mauro Emilio Dubín, Gustavo Villa y Luis Fernando Romano, quienes anoche fueron liberados.  

El desplazamiento de las fuerzas policiales continuó durante cerca de una hora, dado que los manifestantes, lejos de desconcentrarse, se agruparon nuevamente en la avenida 7 y 44, donde anoche seguían reclamando una respuesta de “un gobierno neoliberal que nos quiere hacer desaparecer a través del cierre de nuestra fuente de trabajo. Pero nosotros vamos a seguir peleando”, le dijo a PáginaI12 Javier, trabajador del Astillero Río Santiago.

Posted in: NACIONALES, SOCIALES

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