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Unidad en el discurso y unidad como utopía

En Tucumán, dirigentes del peronismo celebraron el Día de la Lealtad junto a una multitud

El gobernador Juan Manzur, el dirigente de la CGT Héctor Daer y la diputada Graciela Camaño fueron los tres oradores del acto y coincidieron en la necesidad de unificar a las distintas vertientes del peronismo de cara a las elecciones de 2019.

El escenario fue montado frente a la pista y las tribunas del hipódromo tucumano.
El escenario fue montado frente a la pista y las tribunas del hipódromo tucumano. 
Imagen: Gentileza Gobierno de Tucumán

Desde Tucumán

La unidad. La bendita unidad fue la palabra que destacaron tanto el gobernador Juan Manzur, el titular de la CGT, Héctor Daer, y la diputada Graciela Camaño, los tres oradores –aunque no en ese orden– del multitudinario acto que se realizó en Tucumán por el Día de la Lealtad. La tan mentada unidad fue considerada como la condición necesaria para que el peronismo pueda triunfar en los próximos comicios presidenciales. Eso sí, en ninguno de los discursos hubo referencias al kirchnerismo y a sus gobiernos que supieron integrar, pero a pesar de ello tanto Manzur como Daer hicieron referencia a que la unidad incluya a todos. En todo caso el tiempo dirá a qué sectores del peronismo incluirá esa unidad.

El gran escenario montado frente a la pista y las tribunas del hipódromo tucumano fue una gran vidriera para mostrar con claridad a los que participaron del acto. También fungió como una especie de gran invernadero, donde los invitados se cocinaron a fuego lento pero con el estoicismo que exigía la hora.

En esa primera línea de fuego, las sillas distribuyeron hacia la izquierda al mundo político, con el senador Carlos “Camau” Espínola, los diputados Pablo Kosiner y Daniel Scioli, el vicegobernador del Chaco, Daniel Capitanich, los gobernadores Sergio Casas (La Rioja) y Lucía Corpacci (Catamarca), el senador Miguel Pichetto, Sergio Massa y Malena Galmarini, Graciela Camaño, el vicegobernador tucumano, Osvaldo Jaldo, y Manzur. En la fila de la derecha se ubicó el gremialismo, con los cosecretarios generales de la CGT, Daer y Carlos Acuña, Rodolfo Daer (Alimentación), Roberto Fernández (UTA), Andrés Rodríguez (UPCN), Luis Barrionuevo (gastronómicos), Julio Piumato (judiciales), Hugo Benítez (textil y titular de las 62 Organizaciones), Rubén Pronotti (Uocra) y Víctor Santa María (encargados de edificios), quien llegó junto al rector de la UMET, Nicolás Trotta.

Todos se ubicaron luego de que Gladys, la bomba tucumana, entretuviera a los presentes, y sin más comenzó el acto. “La lealtad late con más fuerza en Tucumán”, dijo el locutor para deleite de Manzur, que no paraba de sonreír y aplaudir feliz por la concurrencia tanto la del escenario como la del público, multitudinario.

El otro hecho que provocaba que Manzur se parara de su silla para aplaudir era la lectura de una carta del presidente del PJ nacional, José Luis Gioja, quien convocó a estar unidos para confrontar a “un enemigo feroz” y marchar “todos juntos a la victoria”. Vale aclarar que no todos de esa primera fila reaccionaron como Manzur.

El cosecretario general de la CGT fue el primero de los tres oradores y se concentró en ratificar las convicciones y la lealtad a los trabajadores y a la Argentina. “Queremos un país diferente”, planteó Daer y aclaró que esa diferencia incluye un proyecto productivo. En su discurso se pudieron visualizar ciertas coincidencias con lo que está diciendo el diputado Felipe Solá, con quien el dirigente cegetista mantiene una estrecha cercanía. En ese sentido, criticó fuerte al gobierno nacional, que “se pone contento cuando nos endeuda más”. Indicó que no importa dónde estén los peronistas que festejaron el 17, “porque la prioridad es la unidad”, y advirtió que “no hay espacio para especular porque vienen por nuestros derechos”. En el discurso de Daer, la palabra unidad se repitió sin solución de continuidad, así como la necesidad de “hacer todo lo posible para estar todos unidos como este pueblo”, dijo, poniendo de ejemplo al peronismo tucumano.

Según comentaron desde la organización del acto, la decisión de que Camaño hablara fue, además de su condición de peronista, porque consideraban necesario que hubiera una mujer entre los oradores. También es cierto que, junto con Galmarini, fueron las únicas mujeres de esa primera fila.

“Nuestros aliados son los trabajadores, las pymes, los jubilados, los comerciantes, aquellas economías regionales que agonizan con un gobierno liberal, de autoayuda”, inició Camaño su discurso, buscando golpear a la Casa Rosada. Es más, señaló que allí está el grupo que gobierna con un libro de autoayuda en las manos: “A la mierda los prolijitos. Nos están llevando a la ruina. Están hipotecando el país”, elevó su voz que, sin embargo, no concitó el respaldo esperado de la multitud; a esa altura, en medio del calor sus palabras competían con el agua reparadora que llovía de las mangueras de los bomberos. Al final, Camaño lanzó una frase que, según se supo después, esperaba que se entendiera de otra manera: afirmó que “la dirigencia política tiene que saber aceptar la interpelación del pobre”, que para la diputada representa la deuda que el peronismo debe discutir y asumir como asignatura pendiente. Luego señaló que “esto empieza si tenemos la capacidad, toda la dirigencia política del peronismo, toda, no solo de bregar por la unidad, sino de bregar por aquellos que defendió Evita, por los que cobijó Perón, por los que tuvo razón de ser el peronismo”. La aplaudieron aunque luego del acto esa satisfacción se empañó porque todos habían entendido que esa unidad incluía al kirchnerismo en general, y a Cristina Kirchner en particular, de quien suele decir que es la contraparte perfecta del macrismo que, en definitiva, conspira contra el peronismo.

Massa de alguna manera comparte esa lectura, aunque ayer se lo escuchó aclarar que todavía falta mucho tiempo como para andar poniendo condiciones o limitaciones al proceso de unidad del peronismo. Y es que reconoce que la crítica de haberse ido del peronismo que le hacen a CFK también lo comprende.

Manzur cerró el acto con un discurso dedicado a recordar los orígenes del peronismo y a marcar la necesidad de recuperar aquellas primigenias banderas. Fue un discurso de mucha ortodoxia peronista, tal vez demasiada, y con un fuerte tinte sindical, al reivindicar “la columna vertebral” del  peronismo. Por si acaso, y en tono de anular las versiones que lo mostraban como lanzándose a una precandidatura presidencial, aseguró que junto a Jaldo volverán a competir por la gobernación. Entonces concluyó: “Les pido a todos los compañeros sin excepción… el peronismo en el 2019 tiene y debe ir unido, compañeros”.

Posted in: NACIONALES, SOCIALES

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