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Casi todo tiene que ver con todo

El dólar y los precios: malos entendidos. Bombas de tiempo financieras. Suben las naftas: un dilema para Adam Smith. Connivencias entre gobiernos y jueces, en Brasil y Argentina: criminalizar y judicializar. El “meta bala” de Patricia Bullrich. El conjunto ideológico del modelo de derecha.

“Dios mueve al jugador, y éste,
la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama
empieza
de polvo y tiempo y sueño y
agonía?”

“Ajedrez”, Jorge Luis Borges

La cotización del dólar está bajo control, la divisa se deprecia y trepa la euforia oficialista. Omiten la contrapartida explosiva: las tasas exorbitantes de las Leliq, de los plazos fijos, del descuento a cheques. Queda entreabierta la puerta para nuevas variantes de la bicicleta financiera solo inadvertidas o subestimadas en el Banco Central y la Casa Rosada.

La baja del dólar no contagia a los precios internos porque ese proceso transita una autopista de mano única. A mayor cotización todo sube. En caso contrario, los precios no se dan por aludidos.

Los combustibles líquidos valdrán más en noviembre, poniendo en entredicho profecías optimistas sobre la inflación del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. El consumo se retrae porque muchas personas usan menos el auto y porque la venta de 0 kilómetro se derrumbó. Los precios internacionales tampoco están en alza. Este cronista intentó comunicarse con Adam Smith para que le explicara tamaña contradicción con la ley de la oferta y la demanda, pero el Maestro no atiende el celular. 

Una hipótesis heterodoxa: empresas oligopólicas con clientela cautiva, dispensadas de controles estatales, manejan sus márgenes como les piace.

Las predicciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) para lo que resta del año y el próximo son lapidarias, pecando de optimismo al mismo tiempo. Paradojas te da el neoconservadurismo.

Oíd el ruido de rotas cadenas: El presidente Mauricio Macri se ufana, a su manera, aseverando que no hay oleada masiva de despidos. Decodifiquemos el guion: admite tácitamente que hay despidos masivos pero (arguye) no alcanzan al maremoto y menos al tsunami.

Si pasamos del relato a los hechos suman decenas de miles, las cifras trepan, se acumulan. Transitan todas las góndolas del supermercado y todos los sectores productivos. La industria va a la cabeza yendo desde la indumentaria deportiva hasta heladerías como Persicco que rendían como un pozo de petróleo basadas en el consumo interno. 

“El campo” tampoco se salva, en su totalidad. Los grandes exportadores revistan entre los contados ganadores del modelo pero los tambos sucumben como moscas. CONINAGRO lo denuncia en un informe tan certero como deprimente. Supo integrar la Mesa de Enlace que celebró cuando Macri prometió sacarle el pie de encima al “campo”. El manejo de la Agroindustria (primero ministerio, ahora Secretaría) tercerizado a la Mesa de Enlace solo les ha deparado a los tamberos sangre sudor, lágrimas y quiebras. O algunas absorciones por empresas más grandes a precio de liquidación, eutanasia para los pequeños productores. El darwinismo hace sucumbir a una fracción de sus devotos, víctimas de las propias plegarias atendidas.

El ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica,sanatea sobre el “estrés” de las cadenas de pagos, un eufemismo difícil de empardar. Las cadenas de valor también existen, una industria que cesa arrastrará a sus proveedores, a quienes le alquilan locaciones y cien etcéteras. Son secuencias que siguen desarrollándose y preanuncian aumento del desempleo. El índice respectivo llegará a dos dígitos más pronto que tarde.

Oleada o no, la tendencia sigue in crescendo. 

Fake news K: El Decano de la Facultad de Sociales de Estocolmo requiere a su discípulo díscolo, el politólogo que eterniza la tesis de postgrado sobre Argentina. “Me preocupa la oleada de derecha profesor, pero entiendo que sus amigos progresistas cargan con mucha culpa. ¡Siguen con las fake news en Argentina y Brasil! Ahora difunden que el juez Sergio Moro, ejemplo de probidad e independencia, será ministro del nuevo Gobierno. ¡Un hombre intachable, un jurista impoluto, que aseguró no tener ambiciones políticas! Explíqueme ese rumor, profesor y dígales a sus compañeros que paren la mano.”

El politólogo está obsesionado con la final de la Copa Libertadores y furioso porque el G-20 interfiere en surtidos calendario: instiga a la creación de un feriado que hace descender el PBI y convulsiona el cronograma de la CONMEBOL. Replica veloz, de taquito, porque planifica la búsqueda de entradas para la Bombonera, en reventa a valores fabulosos. “La realidad supera a la ficción profesor…”

Moros en la costa: Moro transitó de ser un mito populista a convalidar las denunciasde sus críticos y víctimas. El Lava Jato, propugnaban estos, seguiría el derrotero del Mani Pulite: de la antipolítica a entronizar a la derecha. El presidente electo Jair Messias Bolsonaro escapaba al radar de los observadores pero el sesgo de la premonición se confirma. La vinculación de Moro con “la Embajada”, la ofensiva todo terreno contra el populismo, la adopción de criterios penales “de autor”, la alianza objetiva entre el Poder Judicial y la derecha de la región pasa de ser una alucinación interesada a una realidad chocante.

La equiparación con la Argentina nada tiene de antojadiza. Vale como prueba al canto el almuerzo difundido anteayer en PáginaI12: una certera nota de la colega Irina Hauser. Macri compartirá mesa y paliques bajo el cono del silencio con la dupla de jueces oficialistas de la Corte: el presidente Carlos Rosenkrantz y la vice Elena Highton de Nolasco. Los otros tres cortesanos rehusaron el convite pues consideraron desdoroso reunirse en público con los operadores judiciales del Gobierno: Fabián “Pepín” Rodríguez Simón y José Torello. Tomala vos, dámela a mí. La independencia del Poder Judicial te la debo: promiscuidad al desnudo sin ocultamientos, con el tupé de la impunidad. 

El expediente sobre coimas, sobreprecios y cuadernos fotocopiados hace sistema con el conjunto. Una caja de Pandora, chimentan en variados quinchos. Pero Comodoro Py (juez, fiscal y Cámara) se ingenian para mantener cerrada la tapa con el patente designio de solo encarcelar a ex funcionarios kirchneristas o a empresarios del palo. Hasta el cierre de esta nota ese objetivo se cumple.

La connivencia entre el Gobierno y los tribunales contiene un capítulo laboral. El gremio de Camioneros forma parte del sector más combativo del sindicalismo. Con fuerza, muñeca y coherencia consigue revisión de la paritaria llegando a pujar dignamente contra la inflación. La seguidilla de cargos contra Pablo Moyano, los pedidos de prisión preventiva prematura e ilegal de fiscales bonaerenses esgrimen los delitos como pretexto: castigan alineamientos político-gremiales.

El derecho penal vigente sanciona (debería sancionar), si corresponde, a las personas por lo que hacen. El poder político, como describió Michel Foucault, por lo que son o hasta por lo que parecen. Se persigue o condena o manda presos preventivamente a quienes el sistema define como “peligrosos”. Las imputaciones de delitos se utilizan como pretexto, envuelto en formas o jergas leguleyas.

Aux armes citoyens: El decano no se rinde, sus puños rebosan de denuncias. Tipea, rabioso. “Le atribuyen una frase falsa a la ministra de Seguridad Patricia Bullrich. ‘Eso es un tema de las personas. El que quiere estar armado que ande armado y el que no quiere estar armado que no ande armado. Argentina es un país libre’. Son dichos de Charlton Heston o de cualquier loco del Club del Rifle. Jamás de una republicana cabal, una demócrata transversal que pasó por casi todos los partidos políticos de la Argentina.”    El politólogo menea la cabeza, acompaña links de los medios dominantes, explica lo obvio.

A mi derecha, la pared: El hallazgo de Bullrich engalana la defensa de “la doctrina Chocobar” que bien podría llamarse “doctrina Rafael Nahuel-Chocobar”. El macrismo dispensa especial cariño y protección a las fuerzas de seguridad que balean ciudadanos por la espalda. Violencia institucional premeditada, producto del afán de domar a la protesta social mediante la fuerza bruta.

Las aseveraciones de Bullrich son refutables mediante datos empíricos sobre los peligros que se ciernen sobre civiles no adiestrados que usan armas. O hasta cuántos policías fuera de servicio mueren o son heridos por usarlas. La ministra se ne frega de la coherencia o de la seriedad: lo suyo es agitar prejuicios y enrarecer el clima político.

Las nuevas invectivas y proyectos persecutorios contra los inmigrantes a los que se sumó Macri son otro recurso-proyecto de los proyectos de derecha. Dividir a los sectores populares, señalar chivos emisarios a quienes se responsabiliza por la falta de trabajo, en realidad consecuencia del programa económico.

Endurecerse en ese sentido tras la victoria de Bolsonaro procuraocupar el espacio “a la derecha” de Cambiemos. Aunque parezca mentira, existe. Bastan mínimos desplazamientos para recolocarse ahí.

El vocablo “insurreccional” para referirse a la movilización contra la aprobación del Presupuesto fue común denominador de editorialistas de Clarín y La Nación el domingo pasado. El senador “peronista racional” Miguel Pichetto optó por “pre insurreccional”. Punitivismo social maquillado, pongalé.

La concordancia no tiene por qué haber sido pactada en un cónclave previo. De cualquier modo, desnuda un designio compartido: criminalizar, justificar de antemano desbordes represivos…o incitarlos.  

Coincidencias objetivas: Creer en teorías conspirativas expone al riesgo de ser esquemático, desdeñar el influjo de los azares o de lo sorpresivo. Atribuir a los protagonistas capacidades suprahumanas, entre ellas la de conocer el futuro en un mundo imprevisible. Y, a menudo, olvidar la falibilidad de los protagonistas: creerlos perfectos. Todos se equivocan, la mayoría del tiempo. Todos disparan en medio de la neblina.

Estas verdades no ocluyen otra. Los fenómenos similares suelen deberse a causas parecidas. Las coincidencias de intereses ayudan a conformar alianzas que van rediseñando tácticas sobre la marcha, tramando pactos al andar.

El ejemplo de otras comarcas alecciona. La coexistencia de gobiernos de derecha en todo el mundo inclina la cancha. La combinatoria entre autoritarismo, xenofobia, racismo y “libertad de mercado” conforma una matriz ideológica. La degradación de los sistemas democráticos en América del Sur constituye un proceso compartido, con variantes de color local. 

La represión, la regresividad en materia de derechos, los ataques a conquistas sociales o laborales amalgaman un conjunto coherente. La violencia para defenderlo, un recurso al alcance de la mano si pintan las circunstancias.

Si el modelo cierra sin represión, enhorabuena. Si hay que acudir a ella es forzoso contar con el aval de los medios dominantes, la complicidad de los tribunales y cierto grado de anuencia de sectores de opinión pública. Dichas referencias ayudan a comprender como se correlacionan los hechos, no tan sueltos, que se agrupan en esta columna, y que propenden a agravarse.

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